Todo lo que jamás debería tener en la mesa del trabajo un Hombre GQ

¿Piensas que no es tan considerable tener ordenado tu escritorio en la oficina? Pues tienes que entender que el espacio de trabajo es una ciencia, debido a que en él coinciden numerosos causantes. Por un lado, los métodos sanos de trabajo, que te permitan además ser más productivo y concentrarte mejor. Además, el elemento de la reputación y no hablamos de petardas: la imagen que proyectas en tus jefes y en tus camaradas es escencial para integrarte en la cultural empresaria. Te dejamos un puñado de consejos: esto es lo que jamás tienes que tener en tu mesa de trabajo.

1. Comida

Posiblemente no te des cuenta porque es algo recurrente, pero comer en tu mesa es una de los hábitos que más sacan de quicio a tus camaradas. No solo estamos hablando de una práctica nada saludable (lo sano es que te des un respiro y comas apaciblemente fuera de la oficina), sino porque es una fuente de manchas y olores indeseados. Intenta no pasar la hora de la comida en oposición al PC y ni bastante menos dejes los restos sucios encima del escritorio.

2. Golosinas y snacks

Se ve una rutina menos molesta que la previo, pero es igual de malsana, y en esta situación sí lo mencionamos más que nada por tu salud. Es viable que poseas sobre la mesa una taza con golosinas o unos cuantos bolsas de snacks para cuando pique la gula, o inclusive en tu despacho, para probables visitas, pero eso solo se utiliza para quitarte el hambre y para lograr que comas a deshoras, cuando manda el aburrimiento o la ansiedad. Y otra vez, los olores y las manchas.

3. Alcohol

Tiene todo el sentido de todo el mundo, ¿verdad? Las películas y series y mucho menos porno de xvideos de ejecutivos de triunfo nos han enseñado que todo empresario que se precie debe tener una botella de whisky a mano, pero no es semejante guardarla en un minibar que tenerla encima de la mesa de trabajo. Ofrecemos por hecho que sabes por qué no tienes que beber alcohol en la oficina, por eso tampoco lo poseas a mano. Si es un obsequio o un deber laboral, llévatelo a casa y fin del inconveniente.

4. Tazas y cubiertos sucios

¿Quién no se toma un café frente a la pantalla ocasionalmente? Vale, es evidente que todos lo hicimos, y es bastante buena iniciativa tener una taza en tu escritorio para cuando te apetezca desconectar, pero ten en cuenta de no dejarla sucia cuando lo finalizes. Es tan simple como llevarla al baño y enjuagarla, ¿no? El mismo consejo se utiliza para los platos y los cubiertos, pero como ya conoces que no tienes que comer en tu mesa de trabajo, entendemos que esto no te va a pasar.

5. Símbolos políticos

Si la política es fuente de conflictos en las diálogos de la barra del bar, ¿cómo no lo será en el trabajo? Lo mejor es que la oficina sea un espacio neutral en el que todos tengamos la posibilidad llevar a cabo nuestro trabajo sin desencuentros ideológicos. Para eso están el descanso y la cafetería. ¿Te imaginas una foto de Trump en el escritorio de un compañero? Pues tampoco lleves banderas, pines ni otros símbolos políticos a la oficina.

6. Elementos de aseo personal

Hablamos sobre ello en GQ en bastante más de una ocasión: uno de los causantes que hacen que tus colegas de trabajo te odien es que vayas desaseado. El trabajo no es el sitio donde vestirse, afeitarse o cepillarse los dientes; puede que el baño sí, pero no el escritorio. Por eso impide tener todo lo mencionado encima de la mesa: no a desodorantes, colonias, tijeras, cepillos ni pasta dental ni cuchillas de afeitar. Proporciona apariencia negativa y puede ocasionar accidentes.

7. Ambientador

La higiene de la oficina tampoco es cosa tuya, por eso déjate los ambientadores en el hogar. Si no disfrutas el olor de la oficina a lo mejor sea por algún inconveniente del edificio, y las medidas en esta situación son otras. Plantar un ambientador en tu mesa es una fuente de afecciones, y no estamos hablando solo del aroma, sino además de los ruidos. Puede que a tus camaradas no les agrade cómo huele el que has elegido, y además enmascarará y se mezclará con otros olores.

8. Documentos confidenciales

En esta situación no lo mencionamos tanto por la sensación que puede crear en quienes distribuyen la oficina contigo, sino por tu propio bien. Asegúrate de no dejar documentos legales ni privados, ya sean personales o laborales, en tu escritorio. Si son personales, piensa que algunos datos o datos íntimos tienen la posibilidad de terminar por un error en manos de cualquiera; si son laborales, puede provocar un inconveniente en la compañía si acaban en el sitio equivocado.

9. Tu currículum

Otro archivo peliagudo. No solo puedes, tienes que, actualizar tu currículum vitae cuando tienes trabajo y estás satisfecho con tu puesto. No tanto por lo cual logre pasar más adelante, sino porque al tener tus perfiles actualizados, van a poder dirigirse a ti contactos atrayentes. Sin embargo, la oficina no es el sitio donde llevar a cabo estos deberes. Si tus camaradas o jefes ven tu currículum sobre la mesa tienen la posibilidad de crear suspicacias innecesarias.

10. El móvil

Acabamos con el más complicado de todos. ¿A que tú además eres incapaz de almacenar el dispositivo en el abrigo cuando estás en el trabajo? Relajado, nos pasa a todos. Impide tener tus gadgets digitales en tu escritorio de la oficina, porque de esta forma te concentrarás mejor y no vas a estar atentos de estímulos ajenos. Además, entra en juego, otra vez, el aspecto de la imagen: no estés con el dispositivo en la mano cuando deberías estar escuchando a tus tareas.